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Es posible que, buscando información acerca de cámaras de seguridad, hayas oído hablar de las cámaras IP y de las cámaras wifi y que no te haya quedado muy claro en qué se diferencian las unas de las otras. Por ello, en Securitas Direct queremos echarte una mano para que puedas entender fácilmente cómo es cada una de ellas.

¿Qué son las cámaras IP?

Las cámaras IP son aquellas que utilizan un protocolo IP (siglas de Internet Protocol) para emitir las imágenes. Cada una de estas cámaras tiene asignada una dirección IP, haciendo que sean accesibles de manera sencilla tanto desde una red local como desde Internet.

Las cámaras IP se conectan a un grabador de vídeo y a un router a través de un cable UTP o de manera inalámbrica (por Wifi). Así, las imágenes pueden almacenarse y es posible acceder a ellas a través de la red.

Estos dispositivos suelen ser más baratos que, por ejemplo, las cámaras CCTV (Circuito Cerrado de Televisión). Pueden encontrarse determinados modelos a la venta por menos de 15 euros. Eso sí, dependiendo de la cámara elegida y de cómo se haya realizado su instalación, pueden resultar menos seguras. Además, su funcionamiento y su calidad de imagen dependerán de la velocidad y disponibilidad de la red.

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¿Qué son las cámaras Wifi?

Las cámaras Wifi son una tipología dentro de las cámaras IP. Su característica diferencial es que su comunicación con el router se realiza de manera inalámbrica, a través de Wifi (Wireles Fidelity), sin necesidad de que intervenga ningún cable. Precisamente por este motivo, son más estéticas y discretas que otras clases de cámaras, y su instalación resulta mucho más sencilla (no se requieren obras para esconder o proteger el cableado, por ejemplo).

Ventajas de las cámaras IP

Las cámaras IP (incluidas las cámaras Wifi) tienen la ventaja de que permiten que el usuario pueda visualizar las imágenes que captan desde cualquier dispositivo con una conexión a Internet: móviles, tablets, ordenadores… Basta con conocer la dirección IP del dispositivo y tener los datos de acceso (nombre de usuario, contraseña) para poder acceder a ella. Además, no requieren grandes conocimientos para su instalación. De hecho, existen modelos compatibles con apps que hacen que su puesta a punto y su uso sea muy sencillo.

Todo esto hace que, hoy por hoy, sea posible montar un sistema de cámaras IP en casa por cuenta propia con relativa facilidad. No obstante, lo más recomendable si se quiere garantizar la seguridad, es contar con los servicios de una empresa especializada que realice un estudio acerca de la idoneidad o no de esta clase de dispositivos, elija los mejores lugares en los que emplazarlos y, sobre todo, que esté pendiente las 24 horas del día por si surgiese cualquier problema. También hay que tener en cuenta que una cámara por sí sola puede no ser suficiente, y que tal vez sea necesario acompañarla con otra clase de dispositivos y tecnologías.

Si estás pensando en instalar cámaras de seguridad en tu casa o negocio, contacta con Securitas Direct y podremos asesorarte.