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Los viernes, a última hora de la tarde, son los momentos en que se producen más intrusiones en hogares y negocios en nuestro país, según revela el último informe del Observatorio de Securitas Direct. Además, las segundas viviendas son los objetivos preferidos por los ladrones. La conclusión del estudio es evidente: los delincuentes actúan cuando y donde es más fácil pasar desapercibidos.

Las horas más peligrosas para viviendas

Los datos, basados, en el número saltos de alarmas reales e intervenciones atendidas por la Central Receptora de Alarmas (CRA) de Securitas Direct, indican una tendencia clara: la mayoría de las intrusiones en residencias se concentran en horas nocturnas, especialmente entre las 18:00 y las 23:00 horas en todos los días de la semana. El pico máximo se concentra los viernes entre las 20:00 y las 21:00 horas.

Estos horarios coinciden con momentos de menor visibilidad, cuando existe escasa actividad en la calle y hay mayor probabilidad de que los residentes estén fuera de casa. En el extremo opuesto, la franja 05:00 y las 08:00 horas presenta la menor actividad delictiva en viviendas.

¿Y en negocios? De madrugada, el mayor riesgo

En el caso de los negocios, la tendencia horaria se desplaza hacia la madrugada. Las horas de mayor riesgo van de 00:00 a 04:00 horas, siendo los miércoles entre las 02:00 y las 03:00 horas el momento con más incidencias registradas.

La explicación es que la mayoría de los comercios están cerrados y sin personal durante estas horas, lo que los convierte en un objetivo atractivo para los delincuentes. En cambio, entre el mediodía y la noche, es decir, durante el horario comercial, el porcentaje de robos desciende notablemente.

Festivos y vacaciones: más riesgo que los días laborables tanto en negocios como viviendas

Los festivos elevan significativamente la probabilidad de sufrir una intrusión, con un 16% más de riesgo en comparación con los días laborables. La causa principal es que muchas viviendas están vacías, ya que sus ocupantes se encuentran fuera por ocio o vacaciones, lo que aumenta la exposición al robo.

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Negocios: hasta cuatro veces más riesgo que las viviendas

Aunque los robos en domicilios son preocupantes, los negocios sufren una tasa de intrusión mucho mayor. Concretamente, los locales comerciales presentan casi cuatro veces más probabilidad de ser asaltados que las residencias.

Entre ellos, los bares, pubs y restaurantes son los que más robos sufren, prácticamente el doble que las oficinas, y a un nivel similar al de naves industriales.

¿Qué tipo de viviendas sufren más robos?

No todas las residencias son igual de vulnerables. Los datos indican que los chalets y adosados presentan el doble de riesgo de intrusión que los pisos o apartamentos. Esto se debe a factores como su aislamiento, el mayor número de accesos y menos presencia de vecinos cercanos.

En concreto, las segundas residencias tienen un 30% más de posibilidades de sufrir una intrusión respecto a las viviendas principales. La razón que, por su misma naturaleza, permanecen vacías durante largos periodos de tiempo.

El 70,7% de los propietarios españoles reconoce estar preocupado por la seguridad de su segunda residencia, y más de la mitad (54,2%) cree que el riesgo ha aumentado en los últimos años. Aun así, sorprende que un 17% de los propietarios no tenga ninguna medida de seguridad instalada.

Además, la ocupación ilegal se posiciona como la principal preocupación (29,4%), seguida por los robos (25,6%).

Zonas urbanas vs. zonas aisladas: cambia el mapa del riesgo

Este año se ha detectado un desplazamiento de los robos desde áreas urbanas a zonas más apartadas. Si antes los robos se concentraban en zonas urbanas (plazas, avenidas, pasajes), ahora se están trasladando hacia vías más aisladas como carreteras, polígonos industriales y fincas rurales.

La explicación más probable es el aumento de inversión en seguridad en las ciudades, lo que ha obligado a los delincuentes a buscar ubicaciones con menos vigilancia, escasa presencia de vecinos y rutas de escape más rápidas.

Frente a este panorama, la prevención sigue siendo la mejor estrategia. Reforzar accesos, apostar por tecnologías de detección anticipada e instalar alarmas para viviendas y alarmas para negocios son las fórmulas más eficaces para reducir el riesgo de robo.