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El verano es la época del año en la que se producen más robos en España. Es en estas fechas, una gran parte de la población se va de vacaciones dejando vacías sus viviendas, que se convierten en objetivos muy apetecibles para los criminales.

De acuerdo con una guía publicada en 2019 por la Policía Nacional, los ladrones utilizan mayoritariamente cuatro métodos para llevar a cabo sus delitos:

  • Rotura del bombín

Este método fue detectado en alrededor del 31% de los robos cometidos en domicilios particulares el pasado año. Es uno de los más básicos y menos refinados de todos, ya que consiste en romper las cerraduras de las puertas utilizando diversas herramientas como pinzas, llaves inglesas, alicates o incluso picos. Una vez hecho esto, pueden acceder al interior del inmueble para llevarse el botín.

  • Método del resbalón

Consiste en introducir una lámina especial de plástico (dependiendo del tipo de bombín, a veces basta con una simple tarjeta de crédito) en la zona de la cerradura a través del hueco que queda entre el marco y la puerta. De este modo se consigue abrir de forma relativamente sencilla y sin necesidad de forzar.

Lo más habitual es que los delincuentes merodeen la vivienda antes de llevar a cabo esta técnica para poder comprobar que la cerradura es vulnerable, por lo que se recomienda prestar atención si se detectan a personas sospechosas.

De acuerdo con la Policía, el 22% de los robos se llevaron a cabo el pasado verano mediante la práctica del resbalón.

  • Uso de palanquetas

Aproximadamente un 16% de los ladrones utilizaron palanquetas para acceder a sus objetivos en los meses de junio, julio y agosto de 2019. El modus operandi es relativamente sencillo: basta con introducir esta herramienta en el hueco entre la cerradura y el marco de la puerta y ejercer fuerza para poder abrir.

Al ser un procedimiento poco discreto, su uso ha ido descendiendo con el paso del tiempo en favor de otros más limpios y más difíciles de detectar, aunque todavía es uno de los más utilizados.

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  • Llaves falsificadas

De acuerdo con los datos de la Policía, cerca de un 15% del total de los robos se cometieron con la ayuda de algún tipo de llave falsa. Esto incluye desde el uso de una ganzúa, hasta métodos más refinados como la obtención de un duplicado mediante la técnica del impresioning, basada en introducir discretamente unas láminas de aluminio en la cerradura en las que se queda grabada la forma de la llave y que sirven posteriormente para generar un duplicado. También entraría dentro de esta tipología la técnica del bumping, que consiste en introducir una llave especial o “llave bump” y encajarla en el ojo de la cerradura mediante un golpe seco.

La Policía advierte, además, de que los ladrones actúan mayoritariamente en dos franjas horarias: entre las 9 de la mañana y las 2 de la tarde y entre las 4 y las 7 de la tarde. Algo que se aleja bastante de la imagen de nocturnidad que suele haber en el imaginario colectivo al pensar en los robos.