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Una alarma inalámbrica es, en líneas generales, aquella capaz de recibir y de enviar señales sin que se requiera una conexión a través de cable. Es decir, que su funcionamiento es telemático.

Este tipo de sistemas suelen constar de una serie de sensores que captan la presencia de individuos, una sirena que emite sonidos de alerta y, finalmente, de una centralita o panel de control que recibe y envía señales sin necesidad de cableado.

Esta centralita es la que diferencia fundamentalmente a las alarmas inalámbricas del resto. Se trata de un dispositivo compacto, con autonomía y portátil que el usuario puede llevarse consigo a cualquier estancia de su hogar y a través del cual es posible avisar a la Central de Alarmas si algo no va bien y se requiere asistencia.

Ventajas de una alarma inalámbrica

Las alarmas inalámbricas tienen una ventaja clara con respecto a las demás y es que, en el caso de que se produzca una intrusión, te permiten esconderte y llevar contigo la centralita para poder pedir ayuda desde cualquier lugar de tu vivienda. Es decir, que no hará falta que te desplaces hasta un panel de control fijado en un lugar concreto de tu casa para poder activarlas. Este factor diferencial reduce considerablemente el riesgo de que puedas encontrarte cara a cara con los intrusos.

Por ejemplo, la alarma inalámbrica de Securitas Direct cuenta con una centralita portátil con un botón de SOS con el que solicitar ayuda de forma rápida y sencilla. Basta con pulsarlo, sin importar la estancia en la que te encuentres en ese momento, para tener la garantía de que alguien va a ocuparse de avisar a las Autoridades pertinentes para que acudan lo más rápido posible.

También dispone de un sistema de comunicación bidireccional que te permite tanto hablar como escuchar a los profesionales de la Central de Alarmas, que estarán disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana para velar por tu seguridad y por la de los tuyos.

Instalación de una alarma inalámbrica

Precisamente gracias a que no se necesitan cables para su funcionamiento, la instalación de una alarma inalámbrica es mucho más sencilla y tiene un impacto visual menor dentro de la vivienda. No es necesario llevar a cabo obras y, en tan solo unas pocas horas, el sistema puede estar perfectamente listo y operativo.

Lo que sí que es importante es realizar un exhaustivo estudio previo de seguridad del inmueble que se va a proteger. Los componentes que conforman la alarma no serán los mismos en un chalé de varias plantas que en un piso, en una casa con jardín en las afueras o en una dentro de un bloque de apartamentos del centro de una ciudad. Es importante que un experto en la materia analice el entorno, determine todas las posibilidades y seleccione las tecnologías y dispositivos más adecuados para garantizar que no habrá puntos débiles que los intrusos puedan aprovechar para colarse en el interior de la propiedad. 

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