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Las cámaras térmicas son aquellas capaces de detectar la temperatura de los cuerpos a través de los sensores infrarrojos que integran y de generar imágenes con en esa información. Al captar el calor, tienen la ventaja de que funcionan en condiciones de baja visibilidad, permitiendo ver más allá, no solo de lo que sería capaz una cámara tradicional, sino también el ojo humano.

Las cámaras térmicas son especialmente útiles en lugares poco o prácticamente nada iluminados o en los que abunda la niebla o el polvo. Para el hogar, son una opción muy a tener en cuenta si quieres reforzar la seguridad de garajes o de zonas abiertas como un jardín, un huerto o un patio, entre otros. Esto es debido a que son capaces de captar a posibles intrusos detrás de vallas, de vegetación de cierto espesor o incluso en el interior de un coche.

Esta clase de cámaras, junto con un sistema de alarma adecuado, son un complemento ideal para la vigilancia de negocios, especialmente fábricas o almacenes amplios o con gran cantidad de elementos que puedan suponer obstáculos visuales.

Dependiendo del tipo de sensor, es posible llegar a conocer con bastante exactitud la temperatura corporal de una persona, lo que permite saber si esta tiene o no fiebre. Esto las convierte en elementos ideales para controlar y prevenir la posible propagación de enfermedades infecciosas en lugares como hospitales, aeropuertos, empresas, edificios de la Administración Pública…

¿Cómo funciona
una cámara térmica?

Los sensores infrarrojos con los que funcionan las cámaras térmicas son capaces de detectar la cantidad de energía calorífica irradiada por los objetos y que es invisible al ojo humano. Posteriormente, asignan una escala de color diferente a cada rango de esas temperaturas, lo que permite crear imágenes en las que se diferencian las distintas zonas frías y cálidas.

Por ejemplo, una persona con una temperatura corporal de 36 grados irradiará más calor que un árbol, una roca o cualquier otro cuerpo inanimado. De este modo, en la imagen generada, se le asignará un color muy distinto que la hará fácilmente reconocible entre el resto de elementos.

Las cámaras térmicas, dependiendo de su modelo, pueden incluir fundamentalmente dos tipos de lente:

  • Cámara con sensores infrarrojos que captan imágenes basadas en el calor que desprenden los cuerpos.
  • Cámaras térmicas duales capaces de capta imágenes basadas en la luz visible (como las cámaras tradicionales).

Cámara con sensores infrarrojos

Las cámaras que incluyen solo la primera lente con sensor infrarrojo están especialmente indicadas si lo que buscas es la mera medición de temperatura, sin necesidad de tener una visión clara o reconocible de las personas u objetos. Serían las más idóneas para controlar el estado de salud de las personas sin ver comprometida su privacidad en lugares públicos en los que, por ejemplo, se quisiera evitar la expansión de una enfermedad contagiosa.

Cámaras térmicas
duales

Cámara con ambas lentes (infrarroja y de luz visible), hablaríamos de una cámara térmica dual que permite, no solo obtener una imagen reconocible, sino también de detectar el calor de los objetos. Estas cámaras son especialmente útiles para labores de seguridad y vigilancia y gozan cada vez de más popularidad tanto en el ámbito de los negocios como en el del hogar.

En Securitas Direct contamos con una amplia variedad de soluciones de videovigilancia que se adaptan a todos los bolsillos y a todas las necesidades, con diferentes modelos de cámaras que son capaces de proporcionar imágenes incluso en condiciones de visibilidad adversas gracias al uso de sensores infrarrojos.

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