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En España, se considera delito de estafa a aquellas acciones engañosas que implican un perjuicio económico superior a los 400 euros, y está castigado con penas que oscilan entre los seis meses y los tres años de cárcel. En caso de que el valor de lo estafado sea inferior a los 400 euros, se considerará una falta, que suele derivar en una multa.

No obstante, el delito de estafa a veces es difícil de demostrar. Incluso puede llegar a resultar tremendamente complejo saber quién ha sido el responsable de su comisión.

Existen estafas de muchos tipos diferentes. Entre las más comunes, se encuentran:

  1. Vendedores falsos: los estafadores llaman a la puerta de sus víctimas asumiendo una identidad falsa para ganarse su confianza. Pueden hacerse pasar por vendedores o trabajadores de una ONG, entre otros. Una vez mordido el anzuelo, tratan de convencer a sus objetivos de que han de pagarles una cantidad determinada de dinero, cuyo fin nunca será el que prometen. Si se cuenta en casa con un sistema de alarmas con cámaras de seguridad, es mucho más sencillo identificar al autor de la estafa y conseguir que una denuncia fructifere, ya que se contarán con imágenes de su rostro.
  2. Phising: es una modalidad de estafa online. Consiste en el envío de correos electrónicos que simulan ser, por ejemplo, los de una entidad bancaria. En ellos, se le solicita al usuario que acceda a una página con sus contraseñas, sin saber que dicha página está monitorizada por los delincuentes. De este modo, consiguen los datos para poder entrar en las cuentas de las víctimas y llevarse su dinero.
  3. Premios sorpresa: los estafadores hacen creer a la víctima que han ganado un premio (por ejemplo, de lotería) y le piden el pago de una cantidad de dinero por adelantado para poder acceder a él. En la actualidad es bastante común en el ámbito on-line.
  4. Falsos cobradores: el delincuente se hace pasar por un cobrador que le exige el pago de una deuda inexistente a su víctima. Muchos se hacen pasar por representantes de compañías telefónicas, eléctricas… Este tipo de fraude suele ser telefónico o a través de internet, si bien todavía se dan casos en los que se lleva a cabo presencialmente. Si se da esta última situación, al igual que en el caso de los falsos vendedores, resultará especialmente útil una cámara de seguridad que pueda ayudar a identificar al estafador a la hora de interponer una denuncia.
  5. Estafa de inversiones: el estafador se gana la confianza de su víctima y le ofrece la oportunidad de realizar inversiones aparentemente ventajosas (en inmuebles, acciones, bonos) que realmente no existen. Todo ocurre muy rápido y piden que se realicen desembolsos urgentemente antes de que la oportunidad de invertir se acabe. El dinero, al final, acaba en los bolsillos del criminal.
  6. Estafa piramidal: una de las más comunes. Habitualmente se disfrazan de oportunidades de negocio que prometen altos beneficios. Consisten en la construcción de una red en la que cada uno de sus participantes ha de invertir una cantidad de dinero por entrar y, a su vez, debe captar nuevos miembros que producirán dinero para los antiguos. Si en algún momento la red deja de crecer, los últimos en llegar perderán su inversión.

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