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Aunque actualmente en el mercado hay disponible una gran variedad de cámaras de seguridad, la cámara domo es una de las más demandadas debido fundamentalmente a su diseño discreto y a su idoneidad para cubrir grandes superficies.

Las cámaras domo son fácilmente reconocibles por su carcasa semiesférica y compacta, dentro de la cual se encuentra un objetivo capaz de capturar imágenes con un ángulo de visión que puede llegar a superar los 130 grados. Suelen emplazarse en los techos, donde pasan relativamente desapercibidas y desde donde tienen una visión general del lugar que han de vigilar.

Las cámaras domo están especialmente indicadas para grandes espacios ya que, al disponer de un ángulo tan amplio, basta un único dispositivo para tener cubierta un área muy extensa.

Diferencias entre cámaras domo
y cámaras bullet

A la hora de instalar cámaras de seguridad, es frecuente que surjan dudas acerca de qué modelo es el más idóneo. Lo más habitual es que se opte, o bien por una cámara bullet, o bien por una domo. Pero, ¿cuáles son las diferencias entre una y otra?

La cámara bullet tiene un diseño más convencional y que pasa menos desapercibido. Son dispositivos que, en general, tienen una morfología muy identificable y que no deja lugar a dudas con respecto a su función. Normalmente su presencia se hace notar, por lo que tienen una capacidad disuasoria mucho mayor que la de las discretas cámaras domo.

Por otra parte, las cámaras bullet tienen un ángulo de visión mucho menor, que ronda los 90 grados.

El emplazamiento del dispositivo también es un factor diferencial. Mientras que, como norma general, las domo se instalan en los techos, las bullet suelen emplazarse en las paredes.

Ambos modelos de cámara están disponibles para interiores y para exteriores y tanto en formato IP, como cableado. Además, las dos pueden integrarse dentro de un Circuito Cerrado de Televisión (CCTV), si así se requiere.

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¿Cuándo instalar una cámara bullet y cuándo instalar una domo?

Habiendo visto las características de cada tipo de cámara, se puede concluir que el modelo domo es el más adecuado para proteger estancias amplias, como por ejemplo grandes superficies comerciales, almacenes o incluso determinadas zonas exteriores como patios o jardines de gran tamaño. Su forma discreta las hace mucho menos invasivas, lo cual las convierte en idóneas para locales comerciales y hosteleros en los que no se quiera generar una sensación intimidante en los clientes.

Por el contrario, las cámaras bullet, con su menor ángulo de visión, son perfectas para estancias de tamaño más reducido como despachos, pasillos y corredores, escaleras, pequeños comercios… También para vigilar zonas muy específicas (por ejemplo, si lo que interesa es tener el foco sobre una caja registradora o un mostrador). Además, al tener un diseño más llamativo, generan disuasión y pueden conseguir que alguien se lo piense dos veces antes de hacer algo que no debe ante su presencia. Bancos, joyerías, o incluso zonas comunes de urbanizaciones o fincas son otros ejemplos de lugares en los que se suelen encontrar este tipo de dispositivos.

Aunque estos son los usos más comunes tanto de las domo como de las bullet, la mejor opción a la hora de instalar cámaras de seguridad es acudir a expertos que realicen una inspección completa del espacio a vigilar y que determinen cuál es el tipo de cámara que mejor se adapta a cada situación concreta.