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Elegir entre un sistema de alarmas sin cuotas y uno con cuotas es una de las primeras decisiones que se suelen tener que tomar a la hora de reforzar la seguridad de un negocio o de una vivienda.

Los sistemas sin cuotas son aquellos que no dependen de ninguna empresa especializada en seguridad y que, por tanto, no requieren de un pago periódico. Con este tipo de alarmas la responsabilidad recae íntegramente en el usuario, que estará al cargo de la elección de los dispositivos que desea implementar (sensores, cámaras, sirenas…), de su instalación y mantenimiento y de su control. Si se detecta la entrada de un intruso, será el propietario quien deba llamar a la policía, ya que no habrá ninguna central de alarmas que pueda hacerlo en su lugar.

Tipos de alarmas sin cuotas

Las alarmas sin cuotas pueden ser fundamentalmente de dos tipos: inalámbricas o cableadas. Los sistemas inalámbricos son los que más ventajas ofrecen ya que, además de requerir una instalación menos compleja, permiten conectar una mayor cantidad de dispositivos a un único panel de control. Los sistemas cableados, por su parte, ofrecen más limitaciones en cuanto al número de dispositivos conectados al panel y, además, tienen un mayor impacto desde el punto de vista estético.

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Tanto los sistemas de alarma inalámbricos como los cableados sin cuotas, se presentan a su vez en dos modalidades: los puramente disuasorios y los que cuentan con conexión externa.

Los disuasorios son sistemas cuya función principal es hacer creer a un posible intruso que la zona está protegida, aunque realmente los dispositivos que los componen no generarán ningún aviso en caso de que se activen. Es decir, que puede que la sirena de la alarma llegue a saltar, pero no se enviará ninguna notificación al propietario ni a las autoridades.

Por el contrario, los sistemas con conexión externa, en caso de detectar anomalías, sí envían notificaciones al propietario, que deberá comprobar por sí mismo qué es lo que ocurre y, dado el caso, avisar a las autoridades.

Comparativa entre alarmas sin cuotas y alarmas con cuotas

La ventaja fundamental de las alarmas sin cuotas reside en el aspecto económico. La posibilidad de elegir el equipamiento (actualmente se pueden encontrar en Internet sistemas de alarma y cámaras muy elementales desde 50 euros) y la eliminación de los pagos mensuales, suponen un ahorro indudable en gastos.

La desventaja es que entrañan riesgos, ya que ningún experto en seguridad analizará las necesidades reales del lugar que se quiere proteger y no habrá nadie pendiente las 24 horas para actuar en caso de que fuera necesario.

El usuario debe seleccionar adecuadamente los distintos aparatos que compondrán el sistema de alarma y su ubicación utilizando su propio criterio, que no necesariamente va a estar basado en un análisis especializado. Además, en caso de que su finalidad no sea meramente disuasoria, se ha de prestar atención de manera continuada a posibles avisos para dar parte a las autoridades en caso de que se detectase cualquier actividad sospechosa.

En general, no es recomendable el uso de alarmas sin cuotas en viviendas principales o negocios. Son una opción que se podría valorar en segundas residencias o en lugares en los que no haya objetos de valor y que no requieran de sistemas de seguridad más exhaustivos. Para el resto de casos, es mejor optar por un servicio de alarma con cuotas gestionado por una empresa de confianza y con experiencia en el sector como Securitas Direct.