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Las alarmas RFID (siglas de Radio Frecuency Identificacion) son aquellas cuyo funcionamiento está basado en un tipo de señales de radiofrecuencia emitidas por unos dispositivos, que habitualmente se presentan en forma de etiquetas o pegatinas. A la salida de los establecimientos se instala un detector que hace saltar la sirena de la alarma si alguien se lleva cualquier producto que contenga uno de estos dispositivos.

En la actualidad, el uso de las alarmas RFID es muy habitual en tiendas y comercios de toda índole, especialmente en las grandes cadenas textiles.

Cómo funcionan las alarmas RFID

Las alarmas RFID constan básicamente de dos elementos diferenciados: por una parte, unas etiquetas con unos chips especiales que se adhieren a los diferentes productos que se desean proteger y, por otra, una antena detectora que está conectada a una sirena.

La tecnología RFID permite emparejar cada uno de los artículos del comercio con una señal de radiofrecuencia única, que quedará recogida en el mencionado chip de las etiquetas. Si esa señal no es anulada por los responsables de la tienda en caja cuando se paga el producto, será captada por la antena (que suele estar emplazada en la salida del local), la cual hará que la sirena comience a sonar para alertar de un posible hurto.

Ventajas e inconvenientes de una alarma con tecnología RFID

Las alarmas RFID incluyen sistemas de seguridad que permiten reconocer etiquetas falsas que no procedan de la propia tienda, por lo que intentar burlarlas no es una tarea sencilla. Se trata, por tanto, de un sistema muy útil a la hora de prevenir hurtos.

Además, esta tecnología puede ser aprovechada para otros fines, más allá de la propia seguridad. Al disponer de un control de cada artículo de forma individualizada mediante las etiquetas con radiofrecuencia, es posible realizar inventarios o saber qué hay o no en stock de manera fácil y rápida.

Sin embargo, los sistemas RFID por sí solos no sirven para proteger un negocio de otro tipo de amenazas y, por ello, es recomendable utilizarlos junto con otra clase de tecnologías que cubran sus puntos flacos.

De poco sirve un detector de radiofrecuencia en la puerta de un comercio si un ladrón utiliza una ventana o un butrón lejos de su área de acción para llevarse la mercancía. También cabe la posibilidad de que alguien pueda retirar la etiqueta RFID y se lleve el producto sin ser visto. Es, ante situaciones como estas, por lo que resulta muy recomendable instalar también otro tipo de elementos propios de un sistema de alarma tradicional, como cámaras de seguridad o sensores de movimiento, ya que una alarma RFID por sí misma puede no ser suficiente.

En Securitas Direct disponemos de una completa oferta en sistemas de alarma que se adecúan a tus necesidades. Además, podrás contar con el asesoramiento de expertos que te ayudarán a proteger tu negocio de la forma más eficiente, valorando todos los posibles factores de riesgo e instalando las mejores tecnologías para subsanarlos.

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